A punto de alcanzar su mayoría de edad, DELAGRO renueva su compromiso con la digitalización y alcanza un volumen de ventas récord

Tras presentar la Memoria anual, el director general de DELAGRO, Carlos Castro, hace balance del ejercicio 2021 en este editorial en el que analiza los resultados económicos y los hitos más relevantes de doce meses muy desafiantes para la cooperativa de segundo grado, pero, sobre todo, de oportunidades aprovechadas.

“Desde que DELAGRO nació en 2005, hemos recorrido junto a nuestras cooperativas socias un camino de crecimiento, de mejora continua, de digitalización y de soluciones a cada nuevo reto que ha surgido en el trayecto. Así lo hemos demostrado en 2021, un año récord en volumen de negocio y de cantidades, y con unos excelentes resultados por parte de nuestra estrategia de compras, que una vez más ha demostrado la importancia de la capacidad de anticipación y el poder de negociación que sumamos juntos.

Somos conscientes de que todo este recorrido y compromiso no hubiera sido posible sin la lealtad y profesionalidad de un equipo entregado al cumplimiento del objeto social de nuestra cooperativa de segundo grado, y también gracias a los procedimientos y herramientas digitales que llevamos tiempo implementando y que nos sitúan a la vanguardia del sector.

En 2021 hemos cosechado magníficos resultados en Galicia en materias primas, premezclas, plásticos e higiene de ordeño. Además, hemos obtenido un resultado histórico en la venta de combustibles en Asturias y en Galicia, y en el resto de familias de forma conjunta en las tres comunidades autónomas.

Igualmente reseñable es que, si bien los precios de los fertilizantes experimentaron importantes subidas en 2021, gracias a nuestra estrategia de compra anticipada hemos podido ofrecer precios muy competitivos durante toda la campaña y cerrar el mejor año de venta de fertilizantes desde que nuestra planta de producción y envasado de As Pontes de García Rodríguez comenzó a operar.

Idéntica estrategia ha sido desarrollada en la compra de materias primas para la alimentación animal, con un gran éxito en ventas de piensos en nuestras cooperativas socias y colaboradores al habernos situado en unos niveles de precio que han supuesto un referente a nivel nacional e internacional.

Esta política también ha dado frutos en familias como los plásticos agrícolas, donde en un año de grandes desabastecimientos y subidas de precios, en DELAGRO hemos podido contener durante todo el ejercicio semejantes subidas y no fallar en las entregas a socios y clientes. Otras familias que han corrido la misma suerte han sido los lubricantes, varias gamas de ferretería, jardinería y equipamiento, entre otras.

El centro multidisciplinar de As Pontes, por su parte, ha funcionado como un reloj y las mejoras en maquinaria, instalaciones y nuevos protocolos de mantenimiento han tenido un reflejo directo en los rendimientos obtenidos.

En cuanto a la evolución del proyecto Mercarural, el sistema de precampañas y previsiones de consumo continúa siendo una herramienta fundamental y ha vuelto a crecer tanto en volumen general como en el número de cooperativas que se suman a este sistema de aprovisionamiento.

Otra de nuestras firmes apuestas en 2021 ha sido la de seguir avanzando en la digitalización de nuestras cooperativas. Durante el pasado ejercicio se puso en marcha DelagrOS en las cooperativas CLUN y El Plantel. Nuestro ERP ya está instalado en grandes cooperativas, se utiliza en 20 puntos de venta y alcanza a más de 400 usuarios.

Por último, pero no menos importante, hemos aprobado nuestro primer Plan de Igualdad de Oportunidades, un proyecto que se desarrollará durante los próximos cuatro años con el objetivo de impulsar medidas que garanticen de manera efectiva la igualdad y la equidad entre hombres y mujeres y en el que todo DELAGRO volcará su compromiso.

En definitiva, ha sido un año cargado de retos, pero sobre todo de oportunidades bien aprovechadas y una excelente gestión de compras por parte las tres Unidades de Negocio. Seguimos estando satisfechos y orgullosos del trabajo efectuado y continuamos poniendo todo nuestro empeño para mejorar en todos los ámbitos y así seguir aportando cada vez más valor a nuestros socios”.

“Para maximizar el rendimiento del cultivo del maíz, la aplicación de bioestimulantes es clave”

Tras la siembra del maíz, llega el momento de ser previsores y ofrecer cuidados específicos para el cultivo en sus primeras etapas de crecimiento. En este artículo, abordamos con Ana Martínez, Directora técnica de producción vegetal adjunta de Delagro, las ventajas de aplicar bioestimulación foliar que ayude a la planta a hacer frente a posibles situaciones de estrés y a maximizar su desarrollo y rendimiento gracias a un mejor aporte nutricional.

Son muchos los factores que pueden impedir un correcto desarrollo de la planta de maíz, y mucho lo que está en juego respecto a los resultados de la cosecha. Poder proporcionar al cultivo las herramientas para hacer frente a condiciones adversas, nos permite evitar que las plantas lleguen a padecer situaciones limitantes que ocasionen una pérdida de rendimiento.

“El estrés de la planta puede deberse a factores ambientales como la falta de agua pero también puede venir provocado por desequilibrios en la nutrición del suelo. Lo primero que tenemos que tener claro, incluso antes del momento de la siembra, es la importancia de que el suelo esté equilibrado y que posea todos los nutrientes necesarios, por lo que es altamente recomendable llevar a cabo analíticas del suelo con las que detectar posibles carencias. En otras palabras: si el suelo está mal equilibrado partimos de una base que va a impedir que la planta pueda desplegar todo su potencial productivo; la mejor variedad de maíz en un suelo desequilibrado se convierte en una variedad común”, explica Ana Martínez, Directora técnica de producción vegetal adjunta de Delagro.

Una vez tengamos identificadas las características y las necesidades del suelo y del cultivo, es momento de seleccionar qué tipo de productos podemos utilizar en función de los posibles desequilibrios detectados y los requerimientos específicos de cada etapa de crecimiento. “Existe una gran variedad de productos destinados a la nutrición foliar del cultivo y que nos permiten ayudar a la planta a hacer frente a factores bióticos y abióticos que dificultan la evolución óptima del cultivo, y que además son respetuosos con el medioambiente”.

¿Pueden los bioestimulantes mejorar la estructura del suelo? “Sin duda alguna, existe un efecto positivo de los bioestimulantes en las propiedades biológicas del suelo, en las actividades enzimáticas y en el incremento de la biomasa bacteriana y fúngica del mismo. Se produce también un aumento de la bioactividad que permite transformar los nutrientes orgánicos en formas minerales disponibles para las plantas, más rápidamente, aumentando el aprovechamiento de los nutrientes disponibles en el suelo”.

¿Por qué es tan importante prevenir que se alcancen situaciones de estrés? Así lo explica la Directora técnica de producción vegetal adjunta de Delagro: “Ante la falta de agua, las heladas o altas temperaturas, la planta no aprovecha todos los nutrientes que tiene el suelo y esto puede comprometer los resultados de la cosecha. De ahí que sea fundamental poder evitar que se produzcan estos episodios, maximizando la eficiencia y eficacia nutricional para la planta a través de la prevención”.

“En Delagro queremos ofrecer a ganaderos y agricultores de nuestras cooperativas socias soluciones que les ayuden a incrementar la productividad de sus cultivos, por eso disponemos de productos innovadores que tienen como objetivo proteger a la planta en sus primeras fases de crecimiento ante posibles agresiones externas y de esta forma propiciar un buen desarrollo vegetativo. Si la planta se desarrolla más fuerte y más sana la conclusión es que va a producir más y de mejor calidad. Más producción de buena calidad se traduce en una mayor rentabilidad por hectárea para el ganadero”, detalla Ana Martínez.

Un ejemplo de estos productos, que además suponen una novedad en el mercado, son los nutricionales foliares de Yara y de Ascenza. “En general, son productos de aplicación foliar que se caracterizan por ser respetuosos con el suelo y el medio ambiente, suponiendo un gran avance al ofrecer productos innovadores y sostenibles que complementan el uso de fertilizantes convencionales. Su función es poner a disposición de las plantas los nutrientes principales para que desarrollen todo su potencial y puedan hacer frente al estrés abiótico al que se ven sometidas”.

Aportar extractos de algas ha demostrado ser un recurso muy valioso para activar los mecanismos naturales de defensa de la planta, con claros beneficios observados en el crecimiento, la sanidad y el rendimiento de los cultivos y que se ha atribuido en parte al suministro de nutrientes esenciales por la degradación de la materia orgánica y a la mejora de las características del suelo. Las algas en general, y especialmente Ascophyllum nodosum, son especies con elevado contenido en fibra, macro y microelementos, aminoácidos, vitaminas y fitohormonas. Este es el caso del bioestimulante Folivex de Ascenza y el bioestimulante Biotrac de Yara con tecnología Biotryg, que consiguen que las plantas estén más fuertes y sean menos susceptibles frente a posibles ataques de plagas y enfermedades”.

“Yara ofrece también los siguientes productos diseñados técnicamente con el objetivo de aportar valor; YaraVita LAST N es una formulación nitrogenada enriquecida cuya función es ayudar a la planta a maximizar la asimilación del nitrógeno mientras que YaraVita MAÍZ incluye los nutrientes clave en los primeros estadios vegetativos y es un producto altamente mezclable con otros agroquímicos, lo que evita aplicaciones específicas y propicia un ahorro en tiempo y dinero. Por su parte, Ascenza cuenta también con el biofertilizante nitrogenado N-RELEASE, que permite una liberación más duradera del nitrógeno gracias a la presencia de molibdeno y azufre en su formulación”.

En conclusión, “lo que conseguimos apostando por la aplicación de estos productos, partiendo siempre de un suelo bien equilibrado, es lograr que la planta esté más preparada para afrontar situaciones de estrés (climatológicas, deficiencias/excesos del suelo, falta de agua, plagas y enfermedades) lo que deriva en un mejor desarrollo y un completo aprovechamiento del potencial de la variedad, mejorando el rendimiento y, en definitiva, la rentabilidad”.

Raviolis con requesón, nueces y naranja

Ingredientes para la masa

  • 1 huevo por persona
  • Harina hasta lograr una pasta dura

Ingredientes para el relleno

  • Requesón al punto de crema Campo Capela
  • Espinacas

Cantidades para cuatro personas

  • 250 g de raviolis rellenos de requesón y espinacas
  • 50 g de nueces peladas
  • 1 naranja
  • 100 g de mantequilla Campo Capela
  • Sal y pimienta

Elaboración

Pasta
Amasar el huevo con harina y cuando los ingredientes estén integrados extender la masa con un rodillo.
Disponer el relleno en cantidades pequeñas.
Tapar con otra capa de masa extendida.
Cortar cuadraditos pequeños, de manera que el relleno quede en el centro, y presionar por los extremos.
Nota: existen moldes a la venta que facilitan este trabajo.

Receta
Lavar la naranja y cortar la mitad de la piel en tiras muy finitas, evitando la parte blanca.
Derretir la mantequilla en una sartén, incorporar las peladuras de naranja y las nueces troceadas y cocinar a fuego bajo durante unos minutos.
Introducir los raviolis en una olla con abundante agua salada hirviendo y cocer la pasta hasta que esté al dente.
Escurrir los raviolis y condimentarlos rápidamente con la mantequilla, las nueces, las tiras de naranja y un toque de pimienta.

Isolina Raña (CLUN): “Sin mujeres el rural se muere”

Entrevistamos a Isolina Raña, ganadera de leche de Xesteda, una parroquia gallega del municipio de Cerceda, socia de CLUN (Cooperativas Lácteas Unidas), agripooler de Acodea y una de las fundadoras del grupo Mulleres de Seu, un colectivo formado por más de 150 socias que trabaja para promover el empoderamiento femenino, dignificando su papel en el rural.

Isolina Raña se siente, ante todo, orgullosa de ser una ganadera profesional, “por vocación y tradición familiar”. Lleva ya más de 20 años al frente de la explotación y no cambiaría ni una línea de su biografía: “Me gusta ser ganadera y no me arrepiento de haberme quedado a ayudar a mis padres cuando terminé los estudios. Es una profesión en la que vives en contacto permanente con la naturaleza y muy gratificante”, asegura.

Donde muchos ven solo problemas, ella ve oportunidades para caminar hacia una ganadería cada vez más sostenible. Su explotación está certificada en bienestar animal y sus vacas pastan en el prado siempre que las condiciones climáticas lo permiten. Ella misma se describe como una ganadera del siglo XXI, “el siglo en que las mujeres luchamos para que la igualdad real se equipare a la igualdad legal”, apostilla.

Su compromiso con el sector y el mundo cooperativo la ha llevado a implicarse en varios frentes. Todos ellos giran en torno a una ganadería con futuro y a un medio rural con oportunidades. Aunque no le suelen llegar las horas del día para todas las actividades que se plantea, siempre le queda tiempo para “trabajar en contra de los estigmas de la ganadería y por la sostenibilidad, que debe ser el camino que tomemos porque aumenta la rentabilidad y es garante de que podamos existir en el futuro”.

“Se señala a los ganaderos como los causantes del cambio climático por las emisiones de gases, y también de un trato incorrecto a los animales. Ni lo uno ni lo otro es cierto, los ganaderos hemos hecho un enorme esfuerzo para mejorar nuestras ganaderías, y eso es lo que debe apoyarse”, destaca.

Por otro lado, Isolina Raña considera que se debería cambiar el enfoque con el que se aborda la eficiencia de los recursos. Y señala el caso del purín como otro factor por el que se estigmatiza a los ganaderos. “No es un residuo y un contaminante, es un recurso, una materia prima ya que con ello fertilizamos los campos. Para nosotros los ganaderos significa poder dar sustento a nuestras tierras para obtener los cultivos y así poder alimentar a nuestras vacas. De hecho, podría ser un gran ejemplo de economía circular y verde ya que nos permitiría producir biogás y no tener una dependencia tan grande de fuentes de energía externas, lo que implica ahorro y sostenibilidad”.

Una fuerte conexión con el mundo cooperativo

“La granja es mi trabajo, en ella está mi entorno familiar, el afecto más íntimo y mi modo de vida”, explica Isolina. Pero más allá de este día a día en el que no siempre es fácil compaginar el horario de ordeño, el de la siembra, la siega, la visita de los técnicos, el ensilado y las gestiones burocráticas y administrativas que cada vez son más numerosas, siempre quiso “estar ahí donde suceden las cosas”.

“Ya mi padre era socio de la cooperativa Feiraco y pronto comencé a acudir a las asambleas, cursos, reuniones… Aprendí mucho de economía social y cooperativismo, llegando a compatibilizar las jornadas como ganadera con ser consejera de Feiraco durante siete años”. Fue en ese momento cuando se implicó en la creación de “Mulleres de Seu” como socia fundadora con “el objetivo de visibilizar a las mujeres ganaderas y ayudar a las que empiezan en su formación y participación, trabajando para que el papel de las mujeres en la cooperativa refleje la realidad social”.

A partir de ahí hizo suya la pasión por comprometerse y por contribuir a “la construcción de un futuro bueno para todos”. Reconoce también que se han atravesado tiempos difíciles en los que todo parecía derrumbarse: “De ser alrededor de 100.000 explotaciones lácteas hemos pasado apenas a 6.000. A pesar de los obstáculos, conseguimos mejorar la eficiencia, la productividad de las tierras, la calidad y rendimiento de las producciones y con ello lograr un tamaño de granja manejable y rentable”.

“Soy una firme defensora del modelo cooperativo como un modelo sostenible, equitativo y que fija la población en el rural defendiendo siempre la actividad y calidad de vida de sus socios y el entorno en que está enmarcada. Las cooperativas son de, por, y para sus socios”, recalca.

Cooperativismo que traspasa fronteras: experiencia como agripooler en América Latina

De su experiencia y de su compromiso con el mundo cooperativo, en 2016 surgió la oportunidad compartir lo aprendido de la mano de Acodea, la primera agri-agencia española de cooperación internacional de habla hispana, que le invitó a compartir sus conocimientos con ganaderos y agricultores de América Latina.

“Es una actividad apasionante y muy enriquecedora. Me especialicé en gobernanza y recibo a grupos que vienen a conocer nuestros métodos. Tras mis experiencias en misiones y giras de estudio con organizaciones agrarias de Sudamérica, en 2019 me concedieron el honor de ser ‘agripooler del año’ y, desde 2021, de ser embajadora de la organización”, relata.

Pero la vocación por aportar de Isolina no acaba aquí, y ya está pensando en próximos pasos para generar nuevas oportunidades allí donde más se necesitan: “Mis compañeros de América Latina me demandaron formación especializada para culminar la formación de técnicos y profesionales y lancé la idea de un máster conjunto entre la Universidad de Santiago, Acodea, y la agencia internacional Agriterra”.

 

Visión de futuro

Si hay algo que queda claro charlando con Isolina es que su trabajo le apasiona y siempre está buscando formas de mejorar. Uno de los logros que destaca de su explotación es haber alcanzado la certificación en bienestar animal con la segunda puntuación más alta de CLUN, una cooperativa que cuenta con 3.000 socios de los que en torno al 45% son mujeres. “Es una recompensa al esfuerzo realizado”, resume. Por otro lado, hace unos meses instaló en su explotación placas fotovoltaicas y ahora también sus correspondientes baterías para así hacer frente a un “precio de la energía insostenible”.

Una de sus preocupaciones es precisamente las consecuencias del conflicto en Ucrania. Para Isolina, lo trepidante del contexto en el que vivimos no debería impedir que pensemos en el modelo de ganadería que queremos. “En momentos tan convulsos deberíamos pararnos a reflexionar hacia dónde vamos. Con la pandemia, nos dimos cuenta de la importancia de la autonomía alimentaria. Ahora, con la guerra, la amenaza es la escasez de cereales que afectará principalmente a Europa, además de los costes de la energía”, reflexiona.

En medio de esta situación, reivindica también el papel de las mujeres rurales. “No cabe ninguna duda que hay más servicios y oportunidades en las ciudades, además de los prejuicios que hemos sufrido durante años. Sin mujeres el rural se muere, así que creo que se deben realizar acciones que mitiguen las carencias e intentar dotar al rural de servicios que puedan hacer frente al despoblamiento rural y mejorar nuestra calidad de vida”.

En este sentido, reconoce que cuantas más actividades lleva a cabo, más necesidades descubre. La penúltima iniciativa en la que se ha embarcado es la fundación de la Federación de Ganaderas Españolas Somos Tierra, de la que es vicepresidenta. “Queremos sumar objetivos comunes como mujeres que quieren realizarse y dirigir sus vidas”, señala.

Isolina desborda energía y ante todo se mantiene optimista: “Estamos en un momento de muchos cambios, por exigencias europeas y de los propios mercados, pero los ganaderos tenemos una capacidad de adaptación asombrosa y conseguiremos salir reforzados, tenemos que tomarnos estos tiempos con mucha resiliencia y seguir demostrando que somos un sector necesario y cada vez más sostenible”.
Es por ello que lleva por bandera el lema de que “soñar un futuro diferente es el primer paso para poder cambiarlo”. Por eso defiende que hay que aprovechar cada reto “para ser más eficientes aún, promover la gestión integral de los residuos, la transición energética a las energías renovables, fomentar la economía circular, digitalizar nuestras granjas”. En definitiva, “para caminar hacia un mundo más sostenible que podamos entregar a nuestros y vuestros hijos”.

Para cerrar la entrevista, le preguntamos cuál ha sido su mayor logro. “Alguien dijo una vez que la felicidad se mide en el grado en que nos sentimos útiles a los demás. Es muy grato poder trabajar, colaborar o promover acciones que contribuyan a cambiar las cosas”, responde. Constancia, consciencia y compromiso son los valores que la impulsan. “Aquí seguiremos, ayudando a construir un mundo mejor con nuestro grano de arena. Un mundo mejor para las mujeres y para todos”, concluye.

Claves para lograr un buen encintado plástico de las bolas de forraje

Estamos al inicio de la temporada de ensilado de hierba, una práctica de conservación de forrajes que en muchos casos se sigue haciendo en bolas o pacas plastificadas. De como realicemos esta operación de encintado dependerá en buena medida la conservación del forraje y por tanto cientos o incluso miles de euros que estarán en juego. Javier Caneda, Responsable de Producción Vegetal de Delagro, da las claves sobre cómo hacer un buen encintado.

Partiendo de que el objetivo del ensilado es mantener el forraje en buen estado hasta su consumo, consiguiendo un forraje final sano y sabroso, con un valor nutritivo próximo al forraje inicial, debemos controlar durante el proceso tres elementos clave:

-Luz: Evitar la llegada de luz al forraje ensilado, pues permite la proliferación de organismos perjudiciales para su conservación, como los hongos.

-Agua: Para que el silo desarrolle correctamente las fermentaciones debe ser en un medio ácido. El agua tiene PH neutro y haría subir la acidez del ensilado.

-Oxígeno: Necesitamos expulsar y evitar que entre aire para evitar que proliferen hongos y mohos.

Otro punto clave es el estado fenológico de la planta, ya que cuanto más espigado esté el raigrás o la leguminosa menor valor proteico, menor ingesta y mayor contenido en fibra, lo que redunda en que la rotopaca lleve más aire.

Puntos críticos del manejo del plástico estirable: el encintado

1) Máquinas de ensilado:

DELAGRO-PACAS-PLASTICO

La primera, una de las más comunes, es una máquina suspendida, que tiene la ventaja de que es muy versátil, móvil y ocupa poco espacio. Pero hay que andar con mucho cuidado cuando la bola no está bien compactada y no tiene la circunferencia perfecta pues puede deformarse e incluso llegar a romper.

El segundo tipo de máquina es una arrastrada con dos satélites y la tercera es una combi, que realiza tanto el picado, el encintado y el plastificado. Cada vez está más presente en empresas de servicios agrarios y cooperativas.

Independientemente del tipo de máquina, es muy importante de enfardar en plástico cuanto antes el forraje, para mejorar la fermentación del mismo y evitar que se deforme la bola. Lo recomendable es aplicar el plástico como máximo 2 horas después de hacer la bola.

Una vez enfardadas, hay que esperar 48 horas para moverlas, una vez estabilizadas, pues de lo contrario podemos tener debilitamientos y roturas del plástico.

2) La unidad de preestirado

La unidad de preestirado de las máquinas es una pieza fundamental pues hace el preestiramiento del plástico, con dos rodillos y una zona donde se pone la bobina. Hace falta un preestiramiento del 70%. El plástico tiene una memoria de forma y una vez aplicado en la bola trata de recuperar el estado inicial, apretando la bola y expulsando el aire que la bola tiene en superficie, no el aire que queda dentro.

Los dos rodillos funcionan a distintas revoluciones y eso posibilita el estirado. Por tanto, resulta clave que los rodillos estén perfectamente limpios.

3) Tensión del muelle de preestirado:

El muelle de preestirado es el muelle que corta y es muy importante revisarlo, y cambiarlo en caso de ser necesario, para que mantenga siempre la presión.

Cuando funciona mal no aplica el plástico de forma uniforme, o que el plástico quede suelto…etc

 

4) Rodillos:

Los rodillos siempre tienen que estar limpios: El plástico lleva una cantidad de pegamento que con el paso por los rodillos se va depositando, y ahí se pegan semillas, arenas…et por lo que puede deteriorar el plástico. No se deben limpiar con productos abrasivos como gasolina etc,, sino con un paño o toalla y alcohol. Es fundamental limpiarlo antes y después de finalizar la campaña, así como revisarlo a lo largo de la misma.

Los rodillos tiene que estar también perfectamente paralelos, de lo contrario puede suceder que rompa mal el plástico. Cuando ese paralelismo no es correcto en una zona queda abierto pero en otra demasiado ajustado y hace mordeduras en el plástico, con lo que puede romper fácilmente.

5) Unidad de corte:

La unidad de corte también es muy importante: el corte del plástico ha de ser preciso y quedar disponible para la siguiente aplicación

Cuando no sucede así pasa esto:

 

 

Es decir, el plástico no se ciñe de todo y puede haber entrada de aire y de agua en la bola.

6) Preestirado del plástico:

El plástico durante el encintado debe ser preestirado al 70%. Podemos comprobarlo pintando 10 cm en la bobina y una vez aplicado en la bola debe medir 17 cm.

El número de capas debe ser como mínimo de 6 capas. “Muchas veces vemos bolas con 4 capas e incluso menos. La diferencia es una pérdida media de 0,2 o 0.5% a una pérdida media del 7% del forraje. Esa pérdida media es 3 veces más que el coste del plástico. Compensa aplicar más capas de plástico pues, aparte de que lo protege mejor, da mayor consistencia a la bola”, destaca Javier Caneda.

Cuando estamos encintando otro punto crítico es que el plástico ha de estar aplicado justo en el centro de la bola para que se produzca correctamente el solape.

7) Ancho del plástico:

Otro punto crítico es el ancho del plástico: No vendría mal que lo comprobáramos regularmente con una cinta métrica. La distancia ideal en la bobina de 750 mm de ancho debe ser de un óptimo de 60 cm. Si mide más de 62 el plástico no lleva el preestiramiento óptimo y para cubrir la misma bola utilizamos más plástico. Con menos de 58 hacemos sobreestirado y podría perder sus propiedades.

8) Solape del plástico:

El solape ha de ser óptimo al 50% una capa sobre otra:

“De lo contrario quedan pequeñas lengüetas donde queda menos cantidad de plástico y ahí queda mucho más débil para cualquier inclemencia. Por eso es clave que el solape sea del 50%”, subraya el responsable del Departamento de Producción Vegetal de Delagro.

“Cuando coincide mal solape con esa fuerte tensión del plástico este queda debilitado y vamos a tener más roturas, con cortes que parecen hechos con una cuchilla. En estos casos suelen coincidir estos condicionantes : solape mal hecho y sobreestiramiento y si las manejamos en pleno proceso de fermentación, rotura asegurada”, añade.

 

Recomendaciones para el almacenaje de las roto-pacas

Es importante que estén almacenadas en vertical pues en las cabezas es donde tienen más capas de plástico. En esta zona es donde hacen más presiones pájaros y es más difícil que se estropee. También es importante proteger las bolas con mallas o redes para evitar daños de los pájaros.

Se recomienda también colocar las bolas en las esquinas de las fincas, pero evitando que sea debajo de los árboles, pues son lugares donde caen continuamente esporas de hongos y si hay un agujero en la bola la contaminan fácilmente.

El apilamiento tiene que ser vertical y dependiendo de la cantidad de materia seca del forraje, puede llegar a 3 filas como máximo. En caso de que el forraje esté más húmedo se desaconseja el apilamiento debido al riesgo de derrumbe o deformación de las pacas, con el consiguiente riesgo de entrada de aire.

Por último, se aconseja mantener las bolas algo separadas entre ellas, pues con la diferencia de temperaturas entre día y noche el plástico se dilata y con la fricción puede llegar a romperse.

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